viernes, 13 de junio de 2008

CONCLUSIONES

Con esta narración busco mantener vivas en mi recuerdo, las historias que escribí en mi época de reportera para contarle al país situaciones que confirmaban un conflicto armado en unas zonas específicas, pese a que en esos mismos momentos se trataba de noticiar la paz del país, también rendir homenaje a unos seres que trataban de sobrevivir en un lugar donde los ojos del Estado no miraban.

En este documento están sustentadas las razones que demuestran por qué la novela Zumbe, su centinela es el resultado de un proceso de investigación que invita al diálogo y a la reflexión.

Aquí también narro cómo unos personajes con pocas letras del alfabeto y con suspiros son capaces de armar leyendas, de contar unas experiencias que van y vienen en el recuerdo que los mantiene vivos.

Desde esas necesidades y desde la multiplicidad de las fuentes utilizadas explico como se construyeron unos personajes como sujetos políticos en una novela que atraviesa la cultura, que cruza distintos niveles de producción para los que fueron fundamentales lecturas como “De los medios a las mediaciones”, de Jesús Martín Barbero, capítulo Estructura Dramática y Operación Simbólica. Aportes que permiten concluir que para que haya espectáculo se deben despertar sentimientos como la risa, el miedo, el entusiasmo, la lástima y crear sensaciones que pueden ser terribles y excitantes. Es este espectáculo el que trato de explicar en este documento.

Con Zumbe, su centinela, abrigo a unos personajes que, desesperados, botan el machete, el hacha y el azadón y se cambian sus prendas manchadas de plátano, café y aguacate por el camuflado como una manera, no la más fácil ni la más acertada, para encontrarle sentido a sus vidas, dando cabida a otros, que sufren y guardan luto en esos terrenos de la guerra, convirtiendo a uno de sus protagonista, aquel que un amanecer dio un paso fuera de su lecho, en un soñador, para unos equivocado y, para otros un ejemplo.

Por último, destaco que en ese proceso de narración descubrí que, tal y como lo señala el maestro Carlos Eduardo Valderrama en su texto Escuela y Formación Ciudadana en la Sociedad de la Información
[1], son tres los componentes clave de la relación entre la comunicación y la ciudadanía y que jugaron un papel fundamental para llegar a Zumbe, su centinela: el diálogo, la narración y la hermenéutica.

Pero… ¿por qué? Mi explicación es sencilla: solo a través del diálogo pude construir confianza para desenredar unas narraciones que me permitieron entender unas posturas filosófico-políticas en cada una de las personas entrevistadas y en cada una de las lecturas analizadas para sustentar este proceso. Hoy puedo concluir que en mis entrevistados y diálogos no encontré respuestas que me dieran la certidumbre que genera el sabernos reconocidos e incluidos. Mi experiencia la marcó la duda, esa que me permitió construir personajes que deben ser revelados para no olvidar nuestra historia.

Así pues, concluyo que en el ejercicio ciudadano y de la convivencia de nuestra sociedad el dialogo y la narración son sordos, no obstante, unidos a la hermenéutica, venden la relación entre comunicación y ciudadanía.

No hay comentarios: