viernes, 13 de junio de 2008

MI META

En ese propósito me encontré nuevos dolores: el asesinato de Jaime Garzón, editorialista de Radionet el 13 de agosto de 1999, crimen ordenado por el jefe paramilitar Carlos Castaño. El secuestro en marzo de 2001 de uno de sus editorialistas del mismo medio, el maestro Guillermo Angulo, quien a sus 78 años fue hecho cautivo por el grupo guerrillero de las FARC.

Estas dos situaciones me hicieron preguntar: ¿Qué es lo que realmente lleva el país en su mente colectiva? Entonces comprendí que la sociedad colombina responde por impulsos pasionales y emocionales capaces de llevarla a los extremos del odio y del amor, del repudio y de la aceptación. Que esos impulsos son manipulados por quienes, en momentos coyunturales, de crisis o de crecimiento, manejan o tienen el poder. Un poder y una manipulación que se tejen a veces fuerte y a veces rápido desde los medios de comunicación como la radio, la televisión o la prensa escrita, desde la plaza pública y desde los rumores, porque lo que se requiere es mantenerla en el clímax y así tener a su favor a un país agobiado por la violencia y la sangre, la pobreza y el hambre.

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