viernes, 13 de junio de 2008

El reconocimiento

Cada letra usada con la que se armaban las frases, las oraciones y los párrafos para contar los fue pensada para reivindicar la memoria campesina; imaginando cómo plasmar de manera reflexiva, una realidad entendiendo al campesino como el centro del deber ser. Por ello, fue necesario sacar a la luz con estas crónicas iniciales, las preocupaciones campesinas y su sufrimiento.
Así pues, las crónicas mostraron cómo una comunidad excluida luchaba contra el hambre y trataba de sobrevivir en medio del olvido, una labor silenciosa y cargada de resignación. Fue un trabajo en el que se dieron tres elementos clave: el tratamiento al tema rural alejado del romanticismo y su idealización; la manera como se miraba la reivindicación social y el desinterés de sus personajes de integrar el mundo urbano.
Las primeras publicaciones buscaron la denuncia; las siguientes, no pretendieron reformas o reivindicaciones o fijar posiciones regionalistas o culturales. Buscaron mantener vivo en el recuerdo de los públicos, los avatares del campesino en un país en conflicto donde el hombre depende de su entorno geográfico, en este caso de la selva, el valle o el llano.

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